Conservación

Buitre negro y su hábitat

El equipo de la FVSM, primero como BVCF, ha trabajado desde 1986 en la conservación del buitre negro Aegypius monachus y su hábitat en Mallorca. A principios de los años ochenta, la última población insular de buitre negro estaba al borde de la extinción. Se estima que había 20 ejemplares y una sola pareja reproductora. Gracias a la colaboración en aquel entonces de la BVCF y la administración local, se diseñó e implementó un programa de recuperación para la especie. Actualmente, desde la FVSM se siguen destinando grandes esfuerzos en la protección de la población mallorquina de buitre negro y se estima que hay unos 300 ejemplares y unas 45 parejas reproductoras. Los datos de seguimiento de la especie indican que la población sigue creciendo y que el posible factor limitante de disponibilidad de alimento aún no afecta a la población.   

Las principales amenazas para el buitre negro en los años ochenta eran el veneno, la persecución directa, la falta de protección legal y las molestias en las zonas de cría. Las acciones llevadas a cabo en el marco del plan de recuperación se enumeran a continuación: 

  • Protección legal por parte del Estado español.
  • Control del uso de veneno en cotos de caza, usado para el control de depredadores como martas (Martes martes), ginetas (Genetta genetta) y gatos asilvestrados. Programa antídoto, SOS Verí.
  • Reforzamiento de la población con 35 ejemplares traídos de centros de recuperación de la península y zoológicos de Europa, 12 de ellos fueron pollos criados en zoológicos, que tras un mes en un nido artificial fueron liberados en Mortitx mediante la técnica del Hacking.
  • Seguimiento de la población reproductora mediante controles de nidificación durante el periodo reproductor.
  • Vigilancia de acceso a zonas de nidificación, ayudando a prevenir molestias y mantener la tranquilidad en las zonas de cría. La actividad se realiza con ayuda de los voluntarios de la FVSM en la época más sensible del periodo reproductor de los buitres, durante la incubación y hasta que el pollo esté emplumado.
  • Mantenimiento de comederos. Desde la FVSM gestionamos tres muladares para ayudar a su alimentación en la Serra de Tramuntana. Esta acción es de especial importancia en la época de cría, dado que garantiza alimento a corta distancia de los nidos y ayuda a obtener un mejor éxito reproductor. Los comederos también son una medida para disminuir el riesgo de ingesta de veneno.
  • Educación ambiental, sensibilizando a la sociedad sobre la importancia de estas aves en los ecosistemas. 
  • Ante la amenaza de pérdida de hábitat óptimo para el buitre negro en Mallorca, fomentamos la agricultura y ganadería tradicional de la sierra de Tramuntana usando como herramienta la custodia del territorio.

Actualmente se sigue trabajando con la mayoría de estas medidas en beneficio del estado de salud de la población insular del buitre negro y su hábitat.

Evolución histórica de la población reproductora de buitre negro (1983 – 2019)

La biología del buitre negro

El buitre negro es el ave continental de mayor envergadura del Paleártico, entre 250 y 295 cm y 110 cm de altura. Se encuentra actualmente catalogado como Vulnerable en España, según criterios de la UICN, estando su población reproductora mundial estimada en 7.200-10.000 parejas en 2007 con tendencias poblacionales muy dispares. La población ibérica de la especie se cifra en 2548 parejas reproductoras en 2017. En Mallorca, en 2004, se logró cambiar el estatus de la población de En peligro de extinción a Vulnerable.

Esta especie nidifica, por norma general, en formaciones forestales mediterráneas de encinares y pinares. Su alimentación se basa en carroñas de pequeño y mediano tamaño, siendo un frecuente consumidor de conejo de monte, ovejas y cabras. Difiere de otros buitres, como el leonado, en que prefiere las partes musculares de las carroñas.

Los buitres negros son una especie monomorfa, sin diferencias aparentes entre machos y hembras. Son principalmente monógamos, semicoloniales y construyen sus nidos en la copa de los árboles. Pueden vivir 40 años aproximadamente, y alcanzan la madurez sexual a partir del cuarto año. El ciclo reproductor es largo, casi todo el año, y la pareja pone un solo huevo. Comienzan en diciembre/enero con los vuelos nupciales y la preparación del nido. En febrero y a principios de marzo hacen la puesta que eclosiona en abril o mayo después de 55 días de incubación. La alimentación y cuidados del pollo se alargan 120 días, hasta agosto, momento en el que el joven realiza sus primeros vuelos. El joven se diferencia de los adultos en el color totalmente negro a diferencia de sus padres de color marrón, con las patas y la cabeza más blancas que las de sus progenitores. El juvenil permanecerá algunos meses más en el nido y sus alrededores aprendiendo de sus padres todo lo necesario para su supervivencia.